El silencio infinito

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Había sido una década inolvidable. El mundo por fin empezaba a ver la luz al final del túnel tras años de sufrir los efectos de la crisis económica de 2008. Y de repente, con el comienzo de la primavera, el planeta cayó en un silencio infinito.

Tras un siglo del gran crack de 1929 y casi 80 de la Segunda Guerra Mundial; el crecimiento económico y descontrolado ha llegado a su fin. Eran el inicio de una nueva era en la cual EEUU y su modelo social y económico emergían. A partir de entonces; el mundo conoció un siglo de bonanza económica donde se eligió deslocalizar para generar riqueza. Y TODOS GANAMOS.

El 11 de septiembre de 2001, recibimos un mensaje: el dominio de EEUU había llegado a su fin. Pero toda era, tiene un final algo más prolongado del que parece. Roma no cayó en un día. Estado Unidos tampoco. Se reinventó con Internet. Pero ya era demasiado tarde. El aviso se había dado: “es el final de una era.  

Con la gran crisis económica de 2008, recibimos otro mensaje: endeudarse infinitamente para generar más riqueza era un grave error. Pero la humanidad es estúpida. Se seguía añorando la era más prodigiosa de la historia mientras los empresarios se iban de España a fabricar fuera. Se dejó nuestro sistema productivo a la deriva e indefenso ante una caída de suministro global. Y nadie hizo nada. Nos vendimos a la globalización y a un euro que ha provocado que desde que España lo adoptó; solo hemos perdido poder adquisitivo.
La producción y la explotación de los recursos cada vez son mayores y en más diferentes lugares. Los países subdesarrollados empezaron a crecer y a convertirse en economías emergentes. Mientras en España en los últimos 12 años hemos perdido casi un 30% de PIB per cápita por español; la bolsa China ha aumentado su valor casi por 10. EEUU hace tiempo que ha comprendido que el mundo tal cual se ha diseñado no tiene sentido. No hay recursos suficientes para todos. Es necesario un SILENCIO INFINITO

Y de repente; a principios de 2020 el mundo se paró. Entro en silencio. Las calles ya no tenían a ciudadanos practicando deporte. Los atascos desaparecieron. El aire mejoró. Problemas inventados para controlar a las masas como el feminismo dejaron de ser importantes. Incluso el fútbol dejó de existir. …
PERO NOS DIMOS CUENTA DE QUE NO TENIAMOS DEFENSAS CONTRA NUESTROS ENEMIGOS. No podíamos proteger a nuestros mayores, Ni a nuestros médicos. Ni a nuestra policía. No teníamos ni ventiladores ni mascarillas. Las fábricas nos la habíamos llevado todas a China. Y cuando buscábamos defensas; nos estafaban intermediarios a costa de un gobierno débil e incompetente. Nuestros empresarios apenas podían ayudarnos ya que no tenían maquinaria en España por culpa del sistema basado en la globalización. Y cuando nos ofrecían su logística; nuestro gobierno anteponía la ideología a la vida.

El mundo se paró. Todos comprendimos que solo con la ayuda mutua podríamos salir adelante. La solidaridad es más importante que nunca, Los niños han dejado de salir a las calles por sus mayores. Empresas y trabajadores han de renovar su actividad para que entre todos podamos tener un futuro. Pero para ello es necesario que se empiece a proteger a los trabajadores con equipo adecuado a la vez que se ayuda a los empresarios con medidas fiscales. Esta crisis del coronavirus durará dos años hasta que se encuentre y aplique a todos una vacuna segura y efectiva. Debemos de convivir y adaptarnos a los problemas. Habrá sucesivas cuarentenas hasta entonces. Ya decía Darwin que las especies que sobreviven no son las mejores ni las más inteligentes sino aquellas que mejor se adaptan. Es necesario que se invierta en fábrica españolas que hagan ventiladores y mascarillas. Es necesario traer y crear fábricas al país ahora que el turismo será algo que a nadie importe durante años. Es necesario romper el silencio infinito. Es necesario volver a vivir. No lo hagamos por nosotros. Hagámoslo por nuestros hijos. Rompamos el silencio infinito.
Acisclo Sánchez Muñoz.